En sus orígenes la democracia estaba estrechamente vinculada a la cultura, y a la auténtica libertad. El sistema necesitaba ser entendido cabalmente para cada uno de los ciudadanos, y promovido libremente, sin condicionamientos ni trabas. Pero ciertamente no todos los pueblos son iguales, ni todos los tiempos son iguales, y los sistemas fluctúan a favor o en contra del mayor conocimiento y de la amplitud y estrechez con el que se aplica. Uno de los fenómenos más comunes en la democracia es la manipulación de la voluntad popular. Hay dos formas típicas de manipulación, la dádiva y el temor. El gobierno puede ser ejercido con autoridad o con poder. Si hay autoridad verdadera el poder no hace falta ejercerlo, ya que se ejerce por el mérito y el valor moral de la autoridad. El ejemplo más patético de la democracia cuando manda el poder, lo constituye la elección en la Casa de Pilatos. "Voy a considerar la voluntad del pueblo", dijo Pilatos, "¿a quién quieren que salve, a Cristo el Mesías o a Barrabás el Ladrón?". Los líderes políticos y religiosos, apretaron a la multitud para determinar su consenso.
Eligieron al ladrón. 25 AÑOS DE DEMOCRACIA EN ARGENTINA Argentina es otro país más de una interminable lista de naciones que no han consolidado su identidad política. ¿Por qué confundir Estado con gobernantes? Es un error producto del vaciamiento por políticos beneficiados por la democracia, que sólo han sabido luchar por poder, y no luchar por el progreso nacional. El Estado debería ser, en definitiva, el gobernante, el trabajador, el rico, el pobre, el perseguido, el instruido, el culto, el analfabeto, el indígena, el pueblerino, el metropolitano. Nos falta eso, argentinos, nos falta inclusión en un Estado vaciado, manejado por pocos, desde siempre. Argentina tan solo ha logrado en estos 25 años de democracia, votar y tener gobiernos, pero que tan solo son elegidos para gestionar el Estado, no la Nación. Es como si en una empresa nombramos una gerencia general, o lo que ahora se conoce por el CEO de una empresa. Esta cúpula debe administrar política y economía, rigiéndose absoluta y totalmente por las leyes con las que alguna vez asumieron el poder de gobernantes, y siempre en verdadera representación de todos los gobernados. Cuando hablamos de Gobierno, se debe entender que me refiero a los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Los tres deben cumplir sus roles, nunca en beneficio de si mismos o de alguno de los otros dos, porque de la independencia de poderes y decisiones, surgirán las mejores resoluciones para la Nación y todos los que estamos en ella. Que de estas elecciones de legisladores, surjan los mejores hombres, las más probos, reconocidos y auténticos representantes del pueblo, sean quienes fueren y de los sectores o ideologías políticas que los voten. Personalmente no creo que este 28 de junio estemos generando una guerra, por el contrario, estamos a un paso de ejercer nuestros derechos, según la visión y entender de cada uno, para lograr que el Congreso funcione y entre todos avancemos hacia un país mejor. RAUL DE JESUS |